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El prestigio

Así por ejemplo un albañil puede tener el prestigio de ser muy limpio para todo tipo de trabajo y la limpieza de la que se habla incluye que no deje basura o escombro, que las paredes siempre estarán “a plomo”, es decir, derechitas y que la calidad de los materiales siempre responderán a las necesidades para las que fueron creadas y más.

Por: Mario Vargas Suárez
2010-07-12 21:58:37



El prestigio

La palabra, motivo de esta colaboración, adquiere mayor significado cuando se pronuncia en ciertos círculos académicos, sociales, institucionales y hasta políticos y deportivos.

El prestigio es reputación, es el decir bien de una persona o de una institución pero no por algún hecho en especial, el prestigio se gana a través de una lapso no especificado de tiempo y después de varias –no se aclara- incursiones positivas en un campo específico.

El prestigio de un profesional de la medicina, por ejemplo, se debe no solo a lo acertado en el diagnóstico, sino en la dosificación y medicación que se hace del paciente; algo similar sucede en todos los profesionales de las áreas del saber humano incluyendolos empleados calificados.

Así por ejemplo un albañil puede tener el prestigio de ser muy limpio para todo tipo de trabajo y la limpieza de la que se habla incluye que no deje basura o escombro, que las paredes siempre estarán “a plomo”, es decir, derechitas y que la calidad de los materiales siempre responderán a las necesidades para las que fueron creadas y más.

Si hablamos de instituciones, el conjunto de acciones de los hombres y mujeres que trabajen en ése lugar es lo que formará la buena reputación en todos los ángulos de servicio al cliente.

Si usted habla de una mueblería, de una farmacia, de una tienda de autoservicio, de una sala cinematográfica, un periódico y su credibilidad por las plumas que ahí escriben, la calidad de los cartones o fotografías, la distribución de las páginas, del color, etc., etc.

Si hablamos de educación las escuelas, logramos identificar por lo menos una de mayor prestigio en cada ciudad, región, estado, e incluso a nivel nacional podemos decir de universidades de buen prestigio.

El prestigio no se gana momentáneamente, se ha dicho que es el conjunto de acciones, todas positivas y de la mejor calidad que las de su misma especie.
En la educación básica podemos identificar al mejor jardín de niños, a las mejor o mejores escuelas primarias, secundarias y muchas veces hablamos de una muy buena preparatoria o universidad.

Solo que siempre hay “prietitos en el arroz” cuando surgen los cuadros de Honor, una forma de reconocer a los mejores alumnos, pero según alguna teoría, no solo bien sustentada, sino muy bien defendida, habla de la “clasificación” de estudiantes.

Tal clasificación, dice Carlos Moreno Ángeles, es contradictoria a los estímulos de superación y reto, porque los que son “buenos” ya tienen ese “prestigio” y muchas veces ya no se esfuerzan y quienes no son incluidos en ése círculo de “cerebritos” o “nerds” ya no hacen el esfuerzo porque están ya “escogidos”.

Está demostrado por investigaciones formales sobre evaluación, que los muchachos del Cuadro de Honor forman élites que se separan del resto de sus compañeros y muchas de las veces van a llegar a formar subgrupos dentro de un grupo escolar, donde desde luego habrá líderes abiertos, ocultos y encubiertos.

Las medallas, diplomas, reconocimientos y trofeos son formas clasificación de estudiantes, de decirle a una persona que se distingue de otras y en los estudiantes ese “detalle” pesa, según lo advierte la misma psicología que maneja Roberto Alanís Medina del Centro de Estudios Superiores de Psicología Escolar, del CISE de la UNAM.

Quizá las autoridades de educación nacional y de los estados debieran ser mayormente cuidadosos en lo que se refiere a los estímulos a los propios estudiantes, porque incluso las medallas, diplomas y esas cosas despierta cierto grado de discusión hasta en los padres, como recientemente se presentó en una escuela y que la prensa difundió.

Una propuesta sería mover la escala de calificaciones de los estudiantes de todos los niveles escolares, desde la primaria hasta la universidad. Véase en preescolar, no existe escala y si la educadora afirma que el niño está maduro, extiende el certificado que está apto para el aprendizaje de la lecto-escritura y punto.

Comentarios: mario.vargas@starmedia.com

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