
Salvador Treviño Salinas, como responsable de Protección Civil, es señalado como uno de los responsables de la ausencia de una prevención general sobre la tormenta Alex. Llego y, después, como bien dice el gobernador no llego la calma. Y es que, los daños materiales son incuantificables; y ya está llegando lo peor: paralizada buena parte de la economía fronteriza, amenaza de epidemias como el dengue y, sobre todo, inundaciones y mas inundaciones.
Por: Melitón Guevara Castillo.
NO LLEGO LA CALMA
“Después de la tormenta, viene la calma” es una expresión que nos recuerda el gobernador Eugenio Hernández Flores; solo que con una variante: después de la tormenta Alex, la calma no llego. Lo dijo el gobernador ante el Presidente Felipe Calderón en reunión con los gobernadores de Nuevo León, Coahuila y funcionarios federales. Busca Eugenio, y los otros gobernadores, que al ayuda federal se convierta en una realidad.
Las contingencias naturales nos lastiman, destruyen y dejan muchos daños. Los temblores, las tormentas y huracanes, entre otros. Y lo más malo es que, la mayor parte de las veces, no estamos preparados para esos eventos. Alex lo confirma y resulta que Roy Campos también: en una encuesta aparece que 1 de cada 7 si están preparados para responder; lo malo, lo lamentable, es que en ese uno, no se pueda contar a los responsables de Protección Civil.
Salvador Treviño Salinas, como responsable de Protección Civil, es señalado como uno de los responsables de la ausencia de una prevención general sobre la tormenta Alex. Llego y, después, como bien dice el gobernador no llego la calma. Y es que, los daños materiales son incuantificables; y ya está llegando lo peor: paralizada buena parte de la economía fronteriza, amenaza de epidemias como el dengue y, sobre todo, inundaciones y mas inundaciones.
Hoy Tamaulipas enfrenta una situación extraordinaria: el gobernador Eugenio Hernández Flores tiene que multiplicar su capacidad de gestión ante la federación; en tanto que servidores públicos como Juan Manzur, como Secretario de Salud, tiene que mostrar capacidad de respuesta para prevenir enfermedades como el dengue, al grado que ya están en Tamaulipas brigadas de Veracruz y San Luis, que brindan apoyo solidario.
Este jueves con agenda para que el viernes Alfonso Lujambio, en Tamaulipas, evalué los daños en el sector salud, amanecemos con la cruel noticia de que Díaz Ordaz se inundo; ocasionando que más de 600 viviendas queden inundadas por desbordamiento del Rio Bravo; en tanto que Salvador Treviño, de protección civil, sigue informando de comunidades rurales de Reynosa, Rio Bravo y Matamoros continúan inundados.
Definitivamente no, no llego la calma después de la tormenta. Y menos llega la calma si, como siempre, hay certeza de cómo actúan los servidores públicos en general: que hay corrupción, que las trabas burocráticas impiden eficiencia y eficacia en e apoyo a los damnificados, que el apoyo llega lento y que, además, hay quienes se aprovechan para medrar y obtener beneficios, no solo políticos, también económicos y materiales.
La calma no puede llegar mientras sabemos que no estamos preparados, nosotros ni los servidores públicos responsables, para reaccionar y responder en caso de contingencias naturales; o porque, también, tenemos la certeza de que la solidaridad y el apoyo, en muchos de los casos, tienen colores partidistas y se practica discriminación y marginación en la entrega de apoyos.
Como miembros de la sociedad estamos obligados a coadyuvar en la prevención de las contingencias. Y corresponde a los servidores públicos, ser quienes por su conocimiento, por su experiencia y capacitación, establecer las directrices, las políticas y las acciones necesarias, indispensables. Pero, cuando ellos no están preparados, el daño es mayor por la lentitud en responder, por la descoordinación de esfuerzos… y no llega, efectivamente, la calma, si en lugar de mostrar responsabilidad evidencian indiferencia y otros politizan el asunto.
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